Este mes de mayo de 2026 hay renovación del Presidente de la Fed, se va Jerome Powell y ocupa la silla Kevin Warsh, un financista (no es economista) de la elite, que empezó en Morgan Stanley, estuvo en la Fed con Bernanke durante la crisis financiera y discrepó de la enorme expansión monetaria de entonces; posteriormente ha realizado investigación económica. Ha declarado que es partidario (como Trump, quien le presentó de forma excelente; ver vídeo) de bajar tipos y de eliminar la expansión monetaria reduciendo el balance de la Fed, algo contradictorio con la situación actual. Empecemos por lo primero, los tipos de interés.
La Regla de Taylor de tipos de interés.
Si Warsh conociera el funcionamiento de la Fed de forma profesional (recordemos que no es economista), sabría que desde hace unos cinco años siguen dicha regla con enorme atención (papers, actuación, etc.) La regla de Taylor es un intento de objetividad a la hora de fijar los tipos de interés de intervención que permiten a la Fed lograr sus dos objetivos principales: baja inflación y bajo desempleo (en el tiempo); es un tema al que he dedicado mucha investigación desde hace muchos años, por lo que no la volveremos a explicar hoy, ya que eso lo pueden consultar en macromatters.es o en la red vinculándola a mi nombre.
Lo que nos dice los cálculo de la Fed y otros organismos sobre la Regla de Taylor (ver siguiente gráfica) es que, con los datos del primer trimestre de 2026 (línea vertical amarilla), los tipos de la Fed estaban entre 0.5 y 1 punto porcentual por debajo de su valor correcto, situados así por las presiones de Trump y su guerra con Powell. Añadamos que, desde entonces la inflación ha empeorado luego, ¿cómo se le ocurre a Warsh decir la burrada de bajar tipos, como quiere Trump, cuando hay que subirlos? Objetivamente, no está bien situado en términos de política monetaria; en términos políticos sí, claro.

Inflación y Represión Financiera.
Sobre la Represión Financiera también hemos hecho un sinnúmero de artículos, que pueden consultar de manera similar a la Regla de Taylor. Solo mencionaré que el consenso académico es que, cuando los tipos reales del Bono del Tesoro a diez años (línea negra siguiente gráfica) está por debajo del 2%, la represión financiera es contra los ahorristas y es inflacionaria, cuando está por encima es contra consumidores, inversores y gobiernos. La experiencia histórica demuestra que, cuando se quiere combatir la inflación, los tipos reales han de estar por encima del 2% (línea vertical amarilla) de forma sostenida por un período largo que depende de la gravedad de la situación, cosa que no se ha hecho desde la crisis del Covid. Esto, por sus declaraciones, tampoco lo conoce Warsh.

Tipos y Bond Vigilantes.
Por «Bond Vigilantes» se conoce a las manos fuertes del mercado de bonos, siendo de gran influencia en la fijación del precio de los mismos y, por tanto, en el interés implícito de los mismos (siguiente gráfica); si consideran equivocada la política fiscal no los compran salvo que se suba tipos, da igual lo que diga la Fed, Trump o quien sea. Lo destacable a efectos de este artículo es que, desde la crisis del Covid, cuando el mercado se desmarca de la tendencia secular bajista de los tipos, los bonos a largo plazo, 20 o más años, van contrarios a las intenciones de la Fed, siendo la superación reciente del 5% de rendimiento el primer aviso de una crisis financiera en la súper endeudada economía estadounidense.

Warsh y contracción monetaria.
Warsh ha destacado de antiguo la excesiva expansión monetaria como causa de la inflación y, por tanto, es partidario de eliminar ese exceso. Si vemos los datos, la cantidad de dinero (línea azul, siguiente gráfica) está muy próxima de su tendencia secular (línea punteada azul), mientras que el balance de la Fed está estable (línea negra), con un ligero incremento producto de la reciente adquisición de MBS (mortgage backed securities), especie de cédulas hipotecarias, con la intención de bajar sus tipos de interés (línea ocre, anterior gráfica) para reanimar el sector de la construcción.
En cuanto a las reservas bancarias (línea roja, siguiente gráfica), están a un nivel similar a cuando se paró la última expansión monetaria, solo que ahora el valor nominal de los balances es mucho mayor. Posteriormente, en 2018, con Trump, Powell se equivocó contrayendo el balance de la Fed y casi produce un Crash bursátil, un error que conviene repasar pues, visto lo visto, la situación puede repetirse. Su problema, nuestro problema, más que en la cantidad de dinero, está en los tipos de interés de intervención, que deberían subirse al menos 1 punto porcentual, pasando del 3,67% efectivo actual al 4,7%.

Uno entiende que quien no ha hecho nada relevante en temas de investigación económica, en el caso de Warsh en temas monetarios, pida imposibles, o incluso dañe a quienes les intentan educar, pasa bastante, pero a estos niveles no es aceptable. Si lo hizo para que lo nombraran, aunque está mal como conducta reprobable, ya en la silla, lo importante es que la decisión no la toma él solo, sino La Junta de Gobernadores a través del Comité Federal de Mercado Abierto, y allí esperemos, le corrijan de sus errores.
No lo tiene nada fácil, los retos de Estados Unidos los vimos y no entraremos en ellos, pero hay que destacar que, estando su economía al borde de una espiral inflacionaria, por erradicar mal la del Covid y dados los enormes planes de inversión privada y armamento de Trump, su transición a un nuevo orden y una Nueva Pax Americana, tiene enormes riesgos inflacionarios y financieros; y recuerden, ahora la inflación no paga la deuda, como lo demuestra su incremento sobre el PIB reciente. Puede hacerlo bien y, por el bien de todos, le deseamos el mayor de los éxitos.
© Luis Riestra Delgado, 22/5/2026
