Ante el abismo de la Nueva Pax Americana

Ante el abismo de la Nueva Pax Americana

En estos tiempos en que el Gobierno y su cártel mediático nos mantienen inmersos en su niebla y cantos de sirena progresistas de la «nueva normalidad», ese espejismo artificial impuesto de campañas de distracción para ocultar su dolo e incompetencia intolerables, resulta bastante difícil hacer una pausa para explorar los nuevos horizontes de la política exterior.

Evitado ese engaño, tocaría entonces estimar el derrotero estadounidense, medición que haremos recordando de dónde vienen y si, en sus acciones recientes, aún siguen los hitos del credo geopolítico imperante, pues ello nos dirá cómo serán las aguas en que España tendrá que defender sus intereses.

El credo geopolítico.

En su estrategia global, tanto Estados Unidos como China o Rusia, por solo nombrar tres de las naciones más influyentes, siguen con mucha aproximación tres autores principales, que vimos con más detalle en «La conquista de Eurasia» y que son, por orden de importancia, los siguientes:

  1. Halford Mackinder, que da el marco general y para quien el dominio (hegemónico o tiránico) global estaría determinado por quien controlara (influyera, afectara, contuviera, etc.) sustancialmente la región pivote, que está formada por el territorio de Rusia, Bielorrusia, Repúblicas centroasiáticas, Irán y Mongolia, dirige la Historia; hacia donde ella se mueva se mueve la Historia y quien controle Eurasia controla el mundo.
  2. Nicholas J. Spykman, para quien la clave está en controlar el «anillo intermedio», que son los países que están entre la región pivote y el resto del mundo, que sería la costa de la «región mundo» de Mackinder.
  3. Alfred Mahan, para quien el poder naval es condición sine qua non (que forma los cimientos) de la expansión comercial y, por tanto, del poder global, reforzándose así la diplomacia naval.

Pax Americana.

Dichos autores que han marcado la acción exterior estadounidense prácticamente desde Theodore Roosevelt conocido por decir aquello de «habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos» y cuya Gran Flota Blanca marcó el debut de Estado Unidos como gran potencia. Este ranchero, veterano y promotor de la guerra contra España, premio Nobel de la Paz en 1906, se había asesorado con Mahan para la presidencia y, posteriormente, sus sucesores, con la incorporación de las doctrinas, primero de Mackinder y luego Skypman, forjaron la impronta global estadounidense que, por la Guerra Fría, produjo la Pax Americana.

La Pax Americana tenía (¿tiene?) un componente industrial comercial muy importante donde Estados Unidos abre sus mercados y se convierte en un gran importador; con ello buscaba, mediante el libre acceso a las materias primas, la localización global de la producción y el comercio internacional bajo la protección de la marina estadounidense aprovechando los desarrollos del Complejo Industrial-Militar, desarrollando así, según sus virtudes, los países situados en el «anillo intermedio» continental, que es donde estamos nosotros. Destacó entonces, hoy ya es diferente, que se toleraba el pirateo y, en nuestro caso, se llega al extremo de que «empresarios» españoles registran marcas estadounidenses ya establecidas cuyos dueños originales terminan comprándolas para evitarse largos procesos judiciales en nuestro país.

Post Guerra Fría.

Tras ganar la Guerra Fría, de la que siempre hay que explicarle a alguien que contiene la palabra «guerra», esa estrategia se extiende al resto de países con el Nuevo Orden Mundial de George Bush padre pero, se produce un relevo generacional, llega la «generación langosta», produciéndose el desastre económico que vimos recientemente y que en España, además, nos colocó a políticos sin oficio actuales. El caso es que Estados Unidos depende poco de las exportaciones y, dada su alta seguridad energética doméstica, ya tiene poco interés en costear la estabilidad global.

                Los que sí aprovecharon ese supuesto Nuevo Orden Mundial fueron los chinos quienes, discretamente, han pasado a los estadounidenses en PIB según el poder de compra, que es con el que se adquieren barcos, tanques, etc., que tienen una clara estrategia de dominio mundial y que vienen con una inercia tremenda tras la depredación industrial y tecnológica de los americanos, principalmente, cosa que, además, ocurre justo cuando éstos están en una situación de extrema debilidad interna, como puede verse en las protestas sociales.

El apunte naval.

Cuando Reagan hacía su primera campaña le preguntaron por su estrategia y dijo: «nosotros ganamos y ellos pierden», cosa que produjo innumerables chanzas entre el Establishment del Beltway, hasta que ganó y los rojos perdieron; pensemos que hasta entonces la estrategia era de contención y él venía con algo nuevo, muy estudiado, que incluía, entre otras cosas, una nueva estrategia naval a cargo de John Lehnman, quien fuera piloto naval y que hoy, tras desclasificarse ciertos documentos, puede explicar (enlace a conferencia) acciones como el acoso que le montaron a la URSS cerca de su mar territorial en el Pacífico, en el mar de Barents o desde los fiordos de Noruega, unas operaciones en terribles condiciones invernales en las que él mismo, para apoyar a su gente, hizo apontajes jugándose el cuello.

¿Están haciendo ahora algo parecido, con China, Rusia o Irán? Para nada. De hecho ya no garantizan la seguridad del transporte marítimo en ciertas áreas críticas, como sucedió con el secuestro del tanquero británico por los iraníes y su acoso a otros transportes, aunque luego fueran apoyar mientras nosotros huimos cobardemente (pésima idea), o permitiendo que Turquía, que se quiere quedar con los recursos de Chipre y es aliada de Rusia, esté creando un corredor marítimo con Libia, «partiendo» el Mediterráneo, y de quien se sospecha está violando el embargo de armas de la ONU, por no hablar del ejército mercenario ruso que allí combate. Son solo algunos ejemplos que, junto con lo que ocurre en el Mar del Sur de la China, parecieran indicar que Estados Unidos abandona el credo geopolítico. ¿Es eso posible?

Ver el abismo.

La respuesta a la pregunta es no. Dado que la OTAN es casi inútil, como lo será la UE, Estado Unidos ha marcado varios hitos bilaterales, por ejemplo: según la costumbre industrial pasada, ha establecido acuerdos con Finlandia para desarrollar la tecnología 5G y ha abierto una base en Polonia y otra en Rumanía, también tiene bases en el Kurdistán Iraquí y en el Golfo Pérsico y está modernizando y aumentando su marina, además de reforzar su presencia naval y de otras fuerzas en el Pacífico, de modo que los tres componentes del credo siguen vigentes. La diferencia estaría en el esfuerzo que pone en mantener el orden, porque, como hemos advertido desde hace años, no le sale a cuenta.

¿Volverá lo anterior a la Pax Americana que conocimos? La Pax Británica no, que es imposible, aunque el comportamiento ruso, turco, iraní y chino, parecerían anunciar la vuelta del imperialismo. ¿Qué pasará en la civilización islámica cuando empiecen a ir a dónde estaban antes de las globalizaciones anglosajonas? ¿Y qué le pasará a España quien, como vimos en «La Odisea de Hispania«, nunca estuvo mejor en términos relativos?¿Volverá el resto de Europa continental a hacer de las suyas? ¿Dejará Estados Unidos de defender la «democracia», como señaló John Bolton en Oxford antes de su traición?

De momento parece que quieren que sus «aliados», acostumbrados a depredarles, traicionarles y dejarles como los malos de la película (¿lo son?), vayan viendo el abismo y puede que incluso deje caer alguno, para que se vea más claro. Es lo que viene e irá a peor, pues también afrontan un cambio de ciclo generacional, donde el orden y pensamiento dominantes, que se establece con F.D. Roosevelt, ya disfuncionales, dando paso a otro, al substituto del progresismo, en un proceso histórico que se ha acelerado con la pandemia del Covid19.

Ahora sí, una vez explorado el horizonte, podemos formular la siguiente pregunta: ¿Cómo debe España defender sus intereses dada la nueva Pax Americana? Interrogante al que intentaré responder próximamente. Hasta entonces, tengan Ustedes un feliz verano.

© Luis Riestra Delgado, 1/7/2020. Publicado en Voz Pópuli.

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